Casa review

Teresa es la directora de una inmobiliaria ligada a una entidad bancaria. Enseña a unos posibles propietarios un piso para entrar a vivir. La reacción de estos no es la que ni en sus peores sueños esperaba.

Título original: Casa

Año: 2019

Duración: 8 min.

País: España

Director: Alberto Evangelio

Guion: Hugo Román, Alberto Evangelio

Música: Carlos M. Jara

Fotografía: Nacho Ramírez

Reparto: Marta Belenguer, Manuel Valls, Paula García Sabio, Luís Flor


La actualidad se viste de terror.

Los asiduos al cortometraje siempre acabamos discutiendo sobre la duración ideal de un film de estas características, llegando casi siempre a la conclusión que una obra de ese formato ha de respetar la definición del mismo: “corto”. Dentro de este parámetro los hay de más y de menos pero creemos que menos de diez minutos es lo ideal. Casa cumple con este primer requisito metiendo dentro de él una historia actual y perversa.


Teresa es la directora de una inmobiliaria ligada a una entidad bancaria. Enseña a unos posibles propietarios un piso para entrar a vivir. La reacción de estos no es la que ni en sus peores sueños esperaba.

Otro gran trabajo de Alberto Evangelio que ya nos deleitó en el ya lejano 2012 con el cortometraje La Cruz, una obra que nos llegó a impresionar. En esta ocasión no abandona su marca de fábrica. Un cine claro, conciso y que muestra clarísimos mensajes además de estar perfectamente manufacturado, omitiendo lo que en muchas ocasiones otro tipo de realizadores se empeñan en poner en pantalla, como puede ser la ensoñación o nada claros mensajes poéticos. Con esto no queremos decir que abominemos de ellos, pero a veces lo más sencillo se puede convertir en lo más grande.

Como habéis podido leer, Casa es un film mundano de aquellos que marca la actualidad pero que, muchos nos tenemos, han llegado para quedarse. Esta especie de crítica social nos la explica tamizada por el terror y un muy bien mostrado gore, cosa que remarca lo absurdo de unas situaciones que aunque sean cotidianas no dejan de golpearnos al mostrarnos crudamente por dónde van los tiros, una salvaje sociedad de consumo que no duda en fagocitar sin ningún miramiento a sus súbditos en un peligroso bucle.

Una cosa es pensar todo esto y otra plasmarlo de manera inteligible en la pantalla, cosa que consigue ampliamente Alberto Evangelio. En ocasiones cortometrajes muy bien manufacturados adolecen de una cosa tan elemental como un lenguaje cinematográfico que sea como mínimo entendible.

La claridad de las imágenes hace hasta daño a la vista. Se evita en todo momento ese tono oscuro que hemos visto infinidad de veces en películas de terror. El mérito de todo esto es de Nacho Ramírez, que consigue una cosa bastante difícil, como es provocar el terror con una fotografía impoluta y con la luz como protagonista.

El reparto está encabezado por una gran Marta Belenguer (Cámara Café), en un papel de ejecutiva agresiva en el que se mueve como pez en el agua. Le siguen, en interpretaciones algo menores, Manuel Valls, Paula García Sabio y Luis Flor.

Estamos ante un cortometraje que esconde un mensaje que puede que más de uno haya sufrido en sus carnes. No recomendamos la manera como en esta obra se resuelve el conflicto. Las hay mejores, pero quizás no tan divertidas.

Firma: Josep M. Luzán.
@Josep_Luzan