Apóstata (Nuevo Montaje) review

Toni arrastra un trauma desde niño: un cura, el padre Bonifacio, no solo abusó de él sino que le convirtió en moneda de cambio con otros pederastas amigos. Cuando la hija de Toni, Ona, le habla sobre el nuevo cura que ha llegado a su colegio, Toni descubre que se trata de Bonifacio. Las heridas jamás se cierran, pero tal vez un poco de violencia sea un buen bálsamo.

Título original: Apóstata (Nuevo Montaje)

Año: 2019

Duración: 63 min.

País: España

Director: Hugo Cobo

Guion: Hugo Cobo, José María Verdú

Fotografía: Uri Carbonell

Música: Maese Cesar, Pedro Delgado

Reparto: José Javier Domínguez, Josep María Alejandre, Ramón Carceller, Miguel Ángel Navarro, Mireia Agramunt, Victoria Espinet


Nuevo montaje que mejora la película un 200%

Si George Lucas y Peter Jackson pueden volverse locos e intentar modificar su obra cada cinco minutos, si Lucas intentó colarnos a Jar Jar Binks hasta en The Return Of The Jedi, eso implica que las obras nunca están cerradas del todo hasta que el autor – o generalmente un productor hastiado – pulsa el botón del “Stop”. Pero aunque no tengo claro que los cambios y añadidos de Lucas y Jackson ayuden a sus respectivos universos, sí lo veo necesario en el caso del Apostata de Hugo Cobo.


Toni arrastra un trauma desde niño: un cura, el padre Bonifacio, no solo abusó de él sino que le convirtió en moneda de cambio con otros pederastas amigos. Cuando la hija de Toni, Ona, le habla sobre el nuevo cura que ha llegado a su colegio, Toni descubre que se trata de Bonifacio. Las heridas jamás se cierran, pero tal vez un poco de violencia sea un buen bálsamo.

La historia ya estaba ahí, pero no había sido explotado su potencial hasta que Oriol Doménech, supervisado por José Luis Romeu, eliminó diez minutos del metraje original y, tras modificar el orden de algunas secuencias, convirtió una cinta entretenida como Apostata en una película festivalera que sube de nivel cada cinco minutos.

Una trama como esta, que trata los abusos en la iglesia, debe moverse en el filo de la navaja para no caer en la denuncia fácil. El camino tomado por el propio director junto a José María Verdú, utiliza el absurdo, las fórmulas del Rape & Revenge y unos personajes extremos para evitar los escollos - aunque alguno aparece, como el texto final – creando un universo exagerado donde la violencia y el sexo giran uno alrededor del otro. Una historia como esta no podría funcionar sin personajes fuertes y aquí tenemos dos: el Padre Bonifacio, un cura jactancioso seguro de su poder, y el tío Hermenegildo, un auténtico aventurero de la vieja escuela; este es el acierto de Apóstata: aunque todos los personajes tienen su función son este par, de edad y carrera vital similar, los antagonistas a ambos lados del espejo.


Lo mismo se podría decir del nivel interpretativo ya que entre el elenco sobresalen Josep María Alejandre como ese Bonifacio tan repelente y sobre todo Ramón Carceller como el tío Hermenegildo cuyas aventuras sexuales llenarían bibliotecas – al verle no dejaba de pensar en Stan Lee haciendo de sí mismo en Mallrats de Kevin Smith – y que es capaz de despertar tanto la risa como estupor ante sus actos. José Javier Domínguez, Miguel Ángel Navarro, Mireia Agramunt y Victoria Espinet cumplen más o menos con su cometido.

La segunda película de Hugo Cobo es una mejora respecto a Cautivos, pero aún le queda camino por recorrer y, sobre todo, corregir pequeños defectos como esos guiños al cine de Quentin Tarantino que le restan personalidad al conjunto.

Firma: Javier S. Donate.