The Young Cannibals review

Nat intentó suicidarse hace meses y, el día de su cumpleaños, sus amigos organizan una fuga del centro donde está internada y la llevan a una zona agreste donde harán una celebración como Dios manda. El problema es que se encontrarán atrapados en un juego a vida o muerte entre un monstruo que devora caníbales y un caníbal de toda la vida.

Título original: The Young Cannibals

Año: 2019

Duración: 100 min.

País: Estados Unidos

Director: Kris Carr, Sam Fowler

Guion: Kris Carr, Sam Fowler

Fotografía: Liam Hejsak

Música: Gabe Castro

Reparto: Megan Purvis, Samuel Freeman, Hannah Louise Howell, Benjamin Sarpong-Broni, David Patrick Stucky


Un homenaje a los ochenta como debe ser.

En los ochenta, un grupo de cineastas entre los que podríamos contar a Chuck Russel o Fred Dekker, homenajearon en sus cintas el cine que vieron de niños, esas imágenes que se les quedaron grabadas y les empujaron a rodar películas. Hoy en día hay un nuevo grupo de directores que se basan en las películas de los ochenta para sus proyectos… pero una cosa es homenajear los ochenta y otra esa moda retrochentera que ya se está convirtiendo en epidemia.


Nat intentó suicidarse hace meses y, el día de su cumpleaños, sus amigos organizan una fuga del centro donde está internada y la llevan a una zona agreste donde harán una celebración como Dios manda. El problema es que se encontrarán atrapados en un juego a vida o muerte entre un monstruo que devora caníbales y un caníbal de toda la vida.

Es interesante esa tendencia británica a rodar películas con pocos medios, sobre todo utilizando un bosque y una casa. Ha dado resultados más que loables como The Cottage o fallos como Why Hide?. Kris Carr y Sam Fowler, jóvenes de 25 años, se estrenan –  usando una casa y un bosque, como no – con The Young Cannibals; pero lo que diferencia a esta película de la moda retrochentera es que no buscan el mimetismo sino que adaptan los códigos de aquellos años a esta nueva época.

Hay aciertos y fallos en esta ópera prima, para mi más de lo primero que de lo segundo, como utilizar los clichés de personajes para hacer avanzar la historia pero, al mismo tiempo, intentar evitar los más manidos como esa manía de separarse cuando llega la amenaza; en ese sentido es más que elogiable un ataque en el que durante cinco minutos se separan y reagrupan a lo loco sin que el espectador sepa quién será el siguiente en caer. Se agradece también la rapidez en presentar a los personajes, el escenario y el conflicto – aunque sea demasiado parecido a una película muy celebrada de hace unos años que, precisamente, homenajeaba los ochenta -  y atención al logradísimo prólogo, aunque en el último tercio, Carr y Fowler se pillen los dedos alargando una resolución que termina por hacerse eterna.

Ellos mismos reconocen las películas en las que se basaron para escribir el guion de The Young Cannibals, como Predator, Evil Dead o Alien entre otras, pero eso no impide que haya mimo en la realización, cuidado en la fotografía a cargo de Liam Hejsak y ecos de John Carpenter en la composición musical a cargo de Gabe Castro.


En el apartado interpretativo nadie sobresale pero tampoco chirria: Megan Purvis, Samuel Freeman, Hannah Louise Howell, Benjamin Sarpong-Broni… cumplen con sus papeles, reescritos para ellos por los directores tras conocerles, y aunque son tópicos no por ello hay que menospreciarlos.

Con sus defectos ¿por qué defiendo The Young Cannibals? Porque es la demostración que esos niños que tienen en su cabeza las películas de los ochenta, pueden evitar la copia y reescribir los códigos en busca de nuevas historias.

Firma: Javier S. Donate.