The Vigil review

Yakov es un joven algo deprimido y más pelado que una rata. Un día le ofrecen algo de pasta a cambio de asumir la responsabilidad de velar a un difunto. La viuda le acompaña dándole a entender lo poco preparado que está para asumir tan ardua tarea. Pronto se da cuenta de que la noche se le hará muy larga, no por el tiempo que transcurre, si no por las cosas extrañas que empiezan a suceder. Su atormentador pasado tampoco le ayudará...

Título original: The Vigil

Año: 2019

Duración: 88 min.

País: Estados Unidos

Director: Keith Thomas

Guion: Keith Thomas

Música: Michael Yezerski

Fotografía: Zach Kuperstein

Reparto: Dave Davis, Menashe Lustig, Malky Goldman, Lynn Cohen, Fred Melamed, Ronald Cohen


Antiguos ritos que acaban convirtiéndose en terror.

Entre los diferentes ritos funerarios judíos, está la de cumplir la práctica de velar el cuerpo de un miembro fallecido de la comunidad ortodoxa. Fascinante ¿no creéis? Seguramente encontraréis esto bastante aburrido. Aunque tengas a mano un móvil de última generación y puedas probar los más modernos juegos, comerte el coco con puzles o participar en chats de dudosa reputación, pasar toda la noche con la única compañía de un fiambre es de todo menos divertido.


Yakov es un joven algo deprimido y más pelado que una rata. Un día le ofrecen algo de pasta a cambio de asumir la responsabilidad de velar a un difunto. La viuda le acompaña dándole a entender lo poco preparado que está para asumir tan ardua tarea. Pronto se da cuenta de que la noche se le hará muy larga, no por el tiempo que transcurre, si no por las cosas extrañas que empiezan a suceder. Su atormentador pasado tampoco le ayudará...

Estamos ante el debut en el largometraje de Keith Thomas, que también se hace cargo del guion. En él hace un trabajo intimista intentando que se nos pongan los pelos de punta, cosa que consigue a medias. La lenta aparición de las escenas más fuertes, por llamarlas de alguna manera, hacen que nos perdamos, ya que posteriormente se nos aparta del terror para meternos casi en un melodrama.

Pese a estar rodada de manera sencilla, el impacto visual es de destacar. Su tono oscuro, casi toda la cinta transcurre de noche, nos mete en un submundo donde los fantasmas parecen tener su caldo de cultivo. Si a esto le hubiéramos añadido más chicha, seguramente el resultado final habría agradecido ese plus de movimiento.

Es un acierto que esté rodada en inglés y hebreo. El uso de ese lenguaje la acerca más a lo esotérico, a los ritos ancestrales y a la singular manera de relacionarse entre los miembros de esa comunidad que, por otra parte, tienen los mismos problemas que el resto de los mortales.

El guion no se deja nada en el tintero. Desgrana punto por punto todas las dudas que podamos tener, cosa bastante de agradecer ya que si hubiera tirado por algo más críptico, seguramente no hubiéramos entendido nada.

En las interpretaciones nos encontramos con Dave Davis (The Walking Dead, True Detective) en un papel que le va como anillo al dedo. Seguimos con un inquietante Menashe Lustig. En papeles ya más secundarios tenemos a Lynn Cohen, a Malky Goldman y Fred Melamed.

Para finalizar decir que a pesar de estar catalogada como terror, se aleja bastante de esa etiqueta aunque contenga alguna escena algo cargada. Tira más por la vertiente dramática, dibujando el papel del protagonista puede que como un alter ego del director. De todas maneras es un film que nos deja algo fríos pero que cumple con los requisitos mínimos de diversión.

Firma: Josep M. Luzán.
@Josep_Luzan