Luz review

Un predicador, apodado El Señor, vive alejado en las montañas con sus tres hijas. La difícil convivencia se ve alterada con la aparición de un niño al cual El Señor etiqueta como el nuevo mesías. Su llegada desencadena todo tipo de sentimientos. Entre ellos cuestionarse la fe, y la duda de si acabará traspasando esa débil frontera entre el bien y el mal.

Título original: Luz

Año: 2019

Duración: 103 min.

País: Colombia / Canadá / Estados Unidos

Director: Juan Diego Escobar Alzate

Guion: Juan Diego Escobar Alzate

Música: Brian Heater

Fotografía: Nicolás Caballero Arenas

Reparto: Andrea Esquivel, Yuri Vargas, Conrado Osorio, Jim Muñoz, Daniel Páez, Sharon Guzmán, Johan Camacho, Marcela Robledo


Atrevida, poética y descarnada.

Con cierto aire a la excelente Muere, Monstruo, Muere (Alejandro Fadel, 2018), Luz hace su aparición en el debut en el largometraje de su director Juan Diego Escobar Alzate. Esa mezcla de terror y miedos ancestrales, aderezada poéticamente, resulta la mar de resultona. Y es que la belleza de las imágenes que aparecen en pantalla y que hacen de envoltorio, remarcan aún más la sensación de terror. Pero no es un terror visceral y salvaje, es algo que está latente, que flota en el ambiente. Algo parecido a la película, denostada por muchos y alabada por pocos también de origen colombiano, El Páramo (Jaime Osorio Márquez, 2011).


La historia es oscura y bastante alejada de lo que podríamos denominar modernidad. Tampoco habla de brujería o algo que se le parezca. Se trata simplemente de la lucha dicotómica entre el bien y el mal, entre Dios y el Demonio o entre la alegría y la decrepitud. Unos extremos que Luz se obstina en colocarlos muy cercanos uno del otro, sin saber muy bien cuál de los dos acaba venciendo.

Un predicador, apodado El Señor, vive alejado en las montañas con sus tres hijas. La difícil convivencia se ve alterada con la aparición de un niño al cual El Señor etiqueta como el nuevo mesías. Su llegada desencadena todo tipo de sentimientos. Entre ellos cuestionarse la fe, y la duda de si acabará traspasando esa débil frontera entre el bien y el mal.

Estamos ante un debut que impresiona. Primero por la complejidad de un guion que consigue plasmar algo tan difícil como los sentimientos. Seguidamente por la manera en que está rodado, evitando todas a aquellas situaciones que podríamos encontrar en un mundo cuasi rural. Introduce algunos elementos que, a pesar de ser sumamente clásicos en cintas con el demonio como protagonista, no molestan, es decir se convierten en un aderezo más de este delicioso plato.

El difícil encaje de todo esto con cierto toque de melodrama la hacen algo complicada de seguir, sobre todo para los acérrimos seguidores del terror más sanguinario. Al resto indicarles que tendrán que hacer un esfuerzo adicional al cual, si no están preparados, se les puede hacer más larga que un día sin pan. Tampoco ayudan sus 103 minutos de duración.

Casi nos olvidamos. Tenemos que destacar la excelente fotografía de Nicolás Caballero Arenas, tremendamente clara en ocasiones y obstinadamente oscura en otras, y la buena banda sonora a cargo de Brian Heater.


En las interpretaciones contamos con un gran Conrado Osorio en el papel de El Señor y una terna femenina formada por Andrea Esquivel, Yuri Vargas y Sharon Guzmán como hijas del predicador. En papeles algo menores tenemos a Jim Muñoz, Johan Camacho y Daniel Páez.

Para acabar decir que Luz es una cinta que hay que visionar con la calma. Es de aquellas que esconden mensajes y guiños continuos. Hay que estar atentos para degustarla. Si hacéis el esfuerzo no os arrepentiréis.

Firma: Josep M. Luzán.
@Josep_Luzan