Koko-di Koko-da review


Una pareja se va de viaje tres años después de perder a su hija de ocho años. Parece que todo vaya encaminado a un feliz reencuentro interno entre ellos, pero un artista de varietés algo demodé y su séquito emergen del bosque donde deciden acampar para aterrorizarlos, atrayéndolos en una espiral de situaciones cercanas al terror psicológico y al slapstick humillante.

Título original: Koko-di Koko-da

Año: 2019

Duración: 86 min.

País: Suecia-Dinamarca

Director: Johannes Nyholm

Guion: Johannes Nyholm

Música: Olof Cornéer, Simon Ohlsson

Fotografía: Tobias Höiem-Flyckt, Johan Lundborg

Reparto: Leif Edlund, Ylva Gallon, Peter Belli, Katarina Jakobson, Morad Baloo Khatchadorian, Brandy Litmanen


Estremecedora, dramática y terrorífica.

Con un título tan “simpático” como Koko-di Koko-da, una cantarela que traducida al castellano sería: “Mi gallo ha muerto, ya nunca cantará cocorocó” y frases como: “Entra mi esposa, sale Freddy Krueger” parecería que estamos ante algo delirante cargado de escenas escatológicas, cuya finalidad última sería la de una alocada comedia. Pero nada más lejos de la realidad. Estamos ante un drama con tintes terroríficos en un tono de fábula con aires lynchianos. Casi nada. Por si faltara algo, recrea un bucle temporal con unos personajes que para sí querría el autor de Mulholland Drive.


Una pareja se va de viaje tres años después de perder a su hija de ocho años. Parece que todo vaya encaminado a un feliz reencuentro interno entre ellos, pero un artista de varietés algo demodé y su séquito emergen del bosque donde deciden acampar para aterrorizarlos, atrayéndolos en una espiral de situaciones cercanas al terror psicológico y al slapstick humillante.

Nos encontramos al comenzar con un drama familiar que parece ir encaminado a conseguir la lágrima fácil. Esto, aparte de conmovedor, hace que la reticencia se apodere de nosotros pero, por suerte, un giro de guion nos lleva hacia el terror. La aparición del séquito del terror, por llamarlo de alguna manera, formado por un histriónico líder algo entrado en años, una mujer súper alta vestida de gris acompañada por un nada amistoso chucho y un gigante cejijunto con un perro muerto entre sus brazos, hace que todo cambie y nuestra percepción gire ciento ochenta grados. A partir de entonces se produce una sucesión de la misma escena vista desde todos los ángulos y con diferentes finales.

Esa visión algo chocante de la realidad da la impresión de que inicia un giro hacía el surrealismo, pero el trasfondo trágico y, en cierta forma, triste nos sitúa en la más cruda realidad de unos seres que se buscan a ellos mismos para superar un drama que ni en el peor de sus sueños habrían imaginado, perder a una hija de corta edad.


Tiene la particularidad de que hace interludios con marionetas y sombras chinescas, no estando muy claro el propósito de ello. Ese aire de fábula quiebra algo lo que podría haber sido un film de auténtico terror. En nuestra opinión, Johannes Nyholm no se atreve a adentrarse de lleno en un género que le hubiera restado enteros si hablamos de un público generalista. Es una lástima porqué madera para ello tenía.

En las interpretaciones nos encontramos con la pareja protagonista, Leif Edlund e Ylva Gallon que van muy bien cuando toca el drama. En la aparición del terror no andan tan finos, aunque cumplen su cometido. En cuanto a los secundarios nombrar a Peter Belli en el papel de jefe del siniestro séquito. A modo de anécdota decir que en sus años mozos fue una estrella del rock nórdico.
Para finalizar decir que estamos ante una obra curiosa y que merece, al menos, que le dediquéis los escasos 86 minutos de su duración. Nos esperéis mucho jolgorio, os encontraréis con algo diferente que hará que le deis a la mollera, lo cual no está tan mal del todo.

Firma: Josep M. Luzán.
@Josep_Luzan