A Good Woman Is Hard to Find review


Sarah se intenta recuperar del asesinato de Steve, el padre de sus hijos – el mayor de los cuales presenció la muerte y mantiene silencio desde entonces – en medio de un sistema que no le ofrece la ayuda adecuada; casi sin dinero, en una lucha diaria contra la depresión y su estirpe, todo cambiará cuando un extraño irrumpa en su casa.

Título original: A Good Woman Is Hard to Find

Año: 2019

Duración: 97 min.

País: Irlanda

Director: Abner Pastoll

Guion: Ronan Blaney

Música: Matthew Pusti

Fotografía: Richard C. Bell

Reparto: Sarah Bolger, Edward Hogg, Andrew Simpson, Caolan Byrne


Sarah Bolger, una madre de armas tomar.

Ah, la maternidad. ¿Qué no haría una madre por sus hijos? Ya hemos visto a la buena de mamá Vorhees aniquilando un campamento entero en Friday the 13th, también a la buena de Margaret White haciendo la puñeta a su hija en Carrie y en este caso nos encontraremos con Sarah, quien no se detendrá ante nada por sus hijos.


Sarah se intenta recuperar del asesinato de Steve, el padre de sus hijos – el mayor de los cuales presenció la muerte y mantiene silencio desde entonces – en medio de un sistema que no le ofrece la ayuda adecuada; casi sin dinero, en una lucha diaria contra la depresión y su estirpe, todo cambiará cuando un extraño irrumpa en su casa.

El director sudafricano Abner Pastoll cambia el survival en espacios abiertos de su ópera prima, Road Games, por otro tipo de survival - no morir de asco cuando la vida te da la espalda - y junto con el guionista Ronan Blaney nos ofrece A Good Woman Is Hard to Find; esta vez el territorio elegido es una Irlanda lejos de las rutas turísticas, con la mirada puesta en una clase social modesta donde los delincuentes de baja estofa hacen sus negocios.

La historia que nos encontramos resulta demasiado típica, eso es cierto, y tanto Pastoll como Blaney se la han jugado con el blanco y negro ya que los malos son terriblemente malos mientras nuestra abnegada protagonista resulta demasiado blanca – aunque se agradece el gag del vibrador – para haber vivido durante años en ese “vertedero”; lo mismo encontramos en la cámara de Pastoll y su director de fotografía, Richard C. Bell, ya que la historia maternal tiene una fotografía limpia  mientras los interiores son oscuros y de tonos apagados. Aquí de nuevo el director recurre a lo típico y se echa en falta que hubiera arriesgado algo más tanto en el desarrollo de los antagonistas como en sus hábitats.


Este es el mayor hándicap de A Good Woman Is Hard to Find: la falta de novedad, más allá de presentar a una madre coraje y su camino desde la apatía a la acción, porque a pesar de estar bien rodada, con un ritmo pausado que no decae en ningún momento, el espectador encontrará situaciones vistas anteriormente; esto hubiera sido aún más evidente si no hubiera contado con la actriz Sarah Bolger, auténtico todoterreno, que hace creíble un personaje sin radar vital, que se deja arrastrar por la vida, permitiendo que todos a su alrededor la opriman; Edward Hogg, como el malvado Leo Miller, resulta exagerado ante el trabajo de Sarah Bolger, y parece estar siempre al borde del colapso nervioso. Andrew Simpson funciona a la perfección como Tito, ese ladrón de medio pelo y cero neuronas que hará girar la vida de nuestra protagonista. El resto de actores y actrices son correctos, al servicio del trio protagonista.

A Good Woman Is Hard to Find no te descubrirá nada nuevo, incluso a veces sabrás por donde ira la historia antes que llegue el momento, pero su visionado merece la pena aunque solo sea por el trabajo de Sarah Bolger y esos pequeños – muy agradecidos, todo sea dicho – estallidos de violencia.

Firma: Javier S. Donate.