In Fabric review

Sheila acaba de divorciarse y quiere re emprender su vida, su intención es ir a un puñado de citas a ciegas y ver si surge algo. Y para ello necesita la ayuda de una peculiar tienda de moda para que le asesoren en la elección del vestido perfecto. Aquí empieza su maldición.

Título original: In Fabric

Año: 2018

Duración: 118 min.

País: Reino Unido

Director: Peter Strickland

Guion: Peter Strickland

Fotografía: Ari Wegner

Reparto: Fatma Mohamed, Gwendoline Christie, Susanna Cappellaro, Sidse Babett Knudsen, Marianne Jean-Baptiste, Caroline Catz, Julian Barratt


Divertida a la par que inquietante.

La película de la que hablamos hoy se puede catalogar en la sección de rarezas. Todo lo que aquí acontece es en un plano distinto de realidad, nada tiene sentido, todo es mal interpretable y profundamente impertinente, pero que me aspen si no solté unas cuantas carcajadas con In Fabric. No estamos hablando de una bizarrada como Kuso, por poner un ejemplo, pero sí que hay momentos que juguetean peligrosamente con esa idea.


Sheila acaba de divorciarse y quiere reemprender su vida, su intención es ir a un puñado de citas a ciegas y ver si surge algo. Y para ello necesita la ayuda de una peculiar tienda de moda para que le asesoren en la elección del vestido perfecto. Aquí empieza su maldición.

La cinta, que se separa claramente en dos partes, siempre juega con el humor surrealista e incómodo para juguetear constantemente con el espectador. Cuesta entrar un poco en la historia por lo marciano que parece todo pero aquí hay que darle todo el mérito a la escena de la tienda de ropa, donde absolutamente todo es brillante y perturbadoramente cómico, y aquí le doy todo el mérito a Fatma Mohamed y su guion, y que consigue meterte en una historia que es una clara crítica a la sociedad del consumo, la necesidad de una pareja para auto realizarse y los estúpidos protocolos de empresa (cada escena de los jefes de Sheila es oro). Por eso desconcierta que llegado a un punto de la película, ésta olvida totalmente al personaje de Sheila para contar otra historia que nada tiene que ver. Y aunque también tenga su gracia, apoyándose mucho más en el humor, el carisma del personaje de la divorciada es un testigo que pesa mucho.

Dirige el siempre inquietante Peter Strickland, director de las memorables Berberian Sound Studio (2012) y The Duke of Burgundy (2014) continúa con su estilo tan particular que por estética recuerda al cine italiano de los 70 aunque no haga mención alguna. Su guion, algo disperso pero por momentos genial, es de lo más destacable junto a sus locos diálogos pero un poco más de concreción en el argumento habría estado bien para un mayor reconocimiento del público masivo, aunque no creo que sea esto lo que pretenda. Protagonizan Marianne Jean-Baptiste (The Cell, Edge of Tomorrow), Fatma Mohamed (Berberien Sound Studio) y Leo Bill (Loony in the Woods, 28 Días Después) entre un elenco loco en el que también se puede destacar a Richard Bremmer.


Película rarísima y definitivamente no para todos los públicos, pero si logras entrar en su juego y perdonas algunas inconsistencias argumentales te aseguro que pasarás un rato muy divertido. Recomendar también las anteriores cintas del director, sin duda alguien con personalidad y un estilo muy definido.

Firma: Oriol Hernández.