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Medio Oficial

lunes, 10 de octubre de 2016

Crónica Festival de Sitges 2016 día 3


Domingo 9 de Octubre

Atónitos miramos el guion que hemos preparado para hoy, por otra parte imprescindible para degustar una buena programación, y la verdad que nos asusta por su calidad. Poder adsorber todo ese aluvión de buen cine es todo un desafío, pero ¿quién dijo miedo?

Para empezar todo un bombazo, no solo del Festival sino, nos atrevemos a decir, de todo el año cinematográfico. Nos estamos refiriendo a la coreana The Wailling, traducida para España como El Extraño. El director es ni más ni menos que Na Hong-jin en cuyo haber podemos encontrar dos únicos films, pero ¡vaya par de películas!, estamos hablando de The Chaser y The Yellow Sea. Creemos que es una gran carta de presentación. Maravillosa en todos los sentidos, se asienta sobre una gran base actoral. Kwak Do-won (The Man From Nowhere, Nameless Ganster y The Yellow Sea), Hwang Jung-min (A Bettersweet Life y New World) y Jun Kunimura son los culpables de conseguir una obra sólida y muy entretenida a pesar de sus excesivos 156 minutos. En un pequeño pueblo coreano perdido entre las montañas se suceden una serie de misteriosos y salvajes asesinatos. Como suele ser habitual lo extraño resulta lo sospechoso y las culpas recaen sobre un anciano japonés que vive como un ermitaño alejado de la villa. Las escasas artes investigadoras de la policía local provocan que algunos habitantes requieran la presencia de un chamán. Lo malo es que estas convicciones también las tiene Jong-gu, un policía cuya familia está directamente amenazada.

Una vez digerida la anterior producción nos disponemos a ver una cinta estadounidense. Estamos hablando de The Transfiguration, escrita y dirigida por Michael O’Sea que hace su debut abordando un tema llevado en innumerables ocasiones a la gran pantalla: el vampirismo. ¿Qué tiene de particular?, pues que la bestia parda es un niño, sin que eso tampoco le exima de su extraño comportamiento. Destacar al protagonista, Eric Ruffin, no solo por su edad. Milo tiene 14 años, edad en la que la mayoría de sus coetáneos todavía juegan a soldaditos. Nuestro amigo, algo solitario por cierto, tiene la extraña afición de ver películas de vampiros en formato VHS. La llegada de su nueva vecina despertará sus más bajos instintos.

Ahora nos toca un thriller japonés de esos que nos gustan. Se trata de Museum de Keishi Ohtomo, que cuenta con la colaboración en el guion de Ryôsuke Tomoe (autor del manga), Izumi Takahashi y Kiyomi Fujii. La carrera de Keishi Ohtomo ha transcurrido mayoritariamente en el medio televisivo, con alguna que otra incursión cinematográfica como la saga Kenshin. Entre los protagonistas algún que otro conocido, como Nao Omori, Ichi en la inmortal Ichi the Killer de Takashi Miike. Una serie de asesinatos grotescos son llevados a cabo en días de lluvia. El detective Hisashi Sawamura trabaja para atrapar al asesino. Pronto se da cuenta que uno de los objetivos de ese perturbado son su esposa e hijo. El sospechoso es un hombre con una máscara de rana.

A los que no les guste la disección de cadáveres mejor que se ahorren La Autopsia de Jane Doe, pero sabiendo como sois mejor me hubiera ahorrado ese comentario. El responsable de esta cinta es André Øvredal. En el guion nos encontramos con Ian B. Goldberg y Richard Naing. El director noruego ya nos deleitó en el 2010 con la divertidísima Troll Hunter, haciendo gala de una fina ironía y de un humor bastante sorprendente para nosotros. Del elenco destacar al veterano y secundario de lujo Brian Cox, cuya participación en films como Bravehearth de Mel Gibson, El Mito de Bourne de Paul Greengrass y más recientemente Forsaken de Jon Cassar da fe de su reputación. Tony y Austin Tilden son dos forenses, siendo además padre e hijo. Aunque estén muy cerca debido a su profesión, entran en un mundo de terror al realizar la autopsia de la joven Jane Doe, que ha sido asesinada.

Por una vez estamos de acuerdo en cambiar el título original de una película. Kuripi: Itsuwari no Rinjin no parece muy apropiado para nosotros, por eso su denominación internacional nos parece sumamente idónea. Y es que estamos hablando del thriller Creepy del japonés e hijo de Akira Kurosawa, Kiyoshi Kurosawa. Con menos caché que su padre y gran maestro, cuenta con una larga trayectoria a sus espaldas. Cure y Le Secret de le Chambre Noire, presente también en la edición de este año, son algunas de sus credenciales. Destacar a la experimentada pareja protagonista: Hidetoshi Nishijima (El Viento se Levanta y Dolls) y Yûko Takeuchi (The Ring y Haru no Yuki). Sus trayectorias, como podéis ver, dan miedo con solo mirarlas. Takakura es un detective retirado. Un día recibe la petición de su ex colega para que examine un caso de desaparición de una familia, que tuvo lugar seis años antes. Al mismo tiempo Takakura y su esposa se mudan a un nuevo hogar donde tendrán como vecino a un extraño personaje.

Y acabamos el día tal y como lo hemos empezado, con una calidad exquisita. Como broche final nos disponemos a ver la aclamada Train to Busan del coreano Yeon Sang-Ho que también está a cargo del guion. Proveniente del mundo de la animación, se ha adentrado esta vez en el cine, dijéramos, que tradicional dando en toda la diana. Tan solo comentar sus anteriores trabajos: Seoul Station y The Fake. De entre los protagonistas nombraremos a Yoo Gong, que tiene la particularidad de haber nacido en Busan y que cuenta en su bagaje con títulos como Silenced de Dong-hyuk Hwang y la recientísima The Age of Shadows de Kim Woo-Jin. Sok-woo junto a su hija Soo-ahn cogen el tren de alta velocidad para ir a ver a su madre. Aunque Sok-woo no tiene ganas de ver a su ex-mujer la presión de su hija le hace ceder. Lo que no esperaban es que en este mismo tren un viajero un tanto especial les acompaña. Una infección zombie ha nacido en las estaciones de Seoul donde ellos cogieron el tren y a bordo se ha colado un infectado. La lucha por la supervivencia se desatará entre los vagones.

Ha sido un gran día como habéis podido comprobar y hemos llegado sanos y salvos a su final. El objetivo, aparte de informar, no era otro que el de pasárnoslo bien, y eso lo hemos conseguido ampliamente.