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lunes, 16 de noviembre de 2015

Pesadilla en Elm Street review


Título original: A Nightmare on Elm Street

Año: 1984

Duración: 91 min.

País: Estados Unidos

Director: Wes Craven

Guión: Wes Craven

Música: Charles Bernstein

Fotografía: Jacques Haitkin

Reparto: Heather Langenkamp, Robert Englund, Johnny Depp, John Saxon, Charles Fleischer, Nick Corri, Amanda Wyss, Ronee Blakley


Las cuchillas del terror.

Hace un tiempo tuve la oportunidad de poder comentar The Last House on the Left, opera prima del celebérrimo Wes Craven. Este pequeño homenaje, después de su reciente fallecimiento, se redondea con A Nightmare on Elm Street, madre de todos los slashers. Es un placer poder escribir sobre ella. Tampoco penséis que voy a hacer una tesis doctoral, se ha escrito tanto que sería una pérdida de tiempo volver sobre lo mismo. A lo sumo daré cuatro pinceladas de lo que creo más interesante.

Primeramente comentar la cantidad de angelitos que pueblan el universo del cine de terror. Unos caen más simpáticos que otros, aunque en el fondo todos responden a un mismo patrón, que no es otro que el de joder al personal de la manera más tortuosa posible. Craven estaba en estado de gracia cuando creó a Freddy Krueger. Su criatura desafiaba todo lo que anteriormente se había inventado. Desgarbado, con una mano derecha, con perdón, terminada en unos afilados cuchillos, una cara chamuscada que necesitaba urgentemente un tratamiento de belleza y con un jersey a rayas rojas y verdes que desafiaba las más elementales leyes de buen gusto, se convirtió instantáneamente en un icono cinematográfico que traspasó con creces un previsible encasillamiento.

Por muy ochentera que sea en cuanto a su puesta en escena, su atemporalidad la hace deliciosa, sobre todo cuando la miramos como se tienen que mirar estos films, con la máxima candidez posible. Si fuéramos muy meticulosos no habría persona en su sano juicio que se la tragara. Pero tiene esa inocencia difícil de encontrar en cintas con historias escabrosas como la que en un principio se nos quiere explicar.

Un grupo de jóvenes tienen la misma pesadilla: son perseguidos por un tipo deformado a causa de un incendio. Alguno de ellos es asesinado por esta criaturita mientras duerme. Se trata de un asesino de niños al cual unos padres un tanto enfadados quemaron vivo.

Bajo ese disfraz tenemos a Robert Englund, hasta ese momento prácticamente un desconocido del gran público al interpretar papeles de secundario. No obstante había sobresalido en la serie V, rodada con anterioridad. Ha participado en todas y cada una de las secuelas, demostrando su agradecimiento a un personaje que le dio fama mundial. Seguramente si debajo de ese disfraz se hubiera colocado a otro actor no hubiera sido lo mismo. Englund le daba vida, para temor de muchos adolescentes.

Siguiendo con el trabajo de los actores nos encontramos con John Saxon, actor nacido en Brooklyn pero de padres italianos que en aquella época ya había dejado de repartir mamporros junto a Bruce Lee, fallecido precisamente en el año en que rodaron juntos Operación Dragón.

Tengo que hablar, no podría ser de otra manera, de Ronee Blakley. El personaje de la madre de la adolescente protagonista es hilarante. Enganchada a la botella y con una voz de Mata-Hari, intenta dar una imagen de buena madre que se queda solo en un intento, más bien parece una MILF sedienta de sexo.

Para finalizar con las interpretaciones nombrar a Johnny Depp, jovencísimo y apuntando ya las manera de gran actor en que se convirtió después. No es la clásica transformación a la que nos tiene acostumbrados, es él, lo juro.

Acabo ya. Podría estar escribiendo días y días, pero creo que no es necesario ante un film de estas características. Fantástico desde principio a fin, con la diversión como bandera, como tiene que ser.

Firma: Josep M. Luzán.