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viernes, 19 de diciembre de 2014

Alien review


Título original: Alien

Año: 1979

Duración: 116 min.

País: Estados Unidos

Director: Ridley Scott

Guión: Dan O'Bannon

Música: Jerry Goldsmith

Fotografía: Dereck Vanlint, Denys Ayling

Reparto: Sigourney Weaver, John Hurt, Yaphet Kotto, Tom Skerritt, Veronica Cartwright, Harry Dean Stanton, Ian Holm


El infinito será vuestra tumba.

El terror y la ciencia-ficción son dos géneros cinematográficos que cuando se fusionan bien, pueden dar lugar a auténticas obras maestras. Este es el caso de Alien, el octavo pasajero, un inquietante thriller futurista donde la tensión y la angustia alcanzaron límites insospechados, por aquel entonces. En 1978, Ridley Scott fue el director elegido por la productora Brandywine para la realización del proyecto. El resultado obtenido y sobretodo la recaudación en taquilla, superaron con creces las expectativas iniciales. Si tenemos en cuenta que la duración del rodaje fue de poco más de tres meses, debido al ajustado presupuesto y a las presiones del equipo de producción, nos hallamos ante un negocio redondo.

Del éxito de Alien han surgido varias secuelas, crossovers y merchandasing de lo más diverso, como videojuegos y figuras de colección. Además, para el formato doméstico, se han comercializado varias ediciones de lujo e incluso una versión con el montaje del director, que incluye cinco escenas con material inédito de la adaptación cinematográfica original. Tampoco podían faltar las típicas series de televisión, cómics y disfraces de todo tipo. Parece evidente que la franquicia Alien genera magníficos dividendos.

Los siete tripulantes de la nave Nostromo, despiertan de la hibernación antes de lo previsto. La razón, es una señal de socorro proveniente del planeta LV-426. Resueltos a investigar el motivo de dicha transmisión, acuerdan descender al remoto astro para prestar ayuda a quien la pudiera necesitar. Esa será una decisión que les llevará a sufrir la más oscura de las calamidades.

El guión escrito por Dan O’Bannon y Ronald Shusett, es una de las ideas más brillantes del cine de terror a lo largo de la historia. Con sólo siete personajes humanos, el argumento capta la atención del espectador desde los primeros compases del film. Poco a poco la trama se desarrolla inmersa en una atmósfera opresiva, para llegar al espectacular tramo final donde todo se resuelve de la mejor forma posible. No es de extrañar la reiterada imitación de tan acertada premisa en posteriores proyectos.

Para el escueto reparto se contó con la colaboración de un conjunto de actores experimentados y de algunos emergentes como Sigourney Weaver. Gracias a su participación en la película, fue emplazada a lo más alto del panorama internacional. Además el resto de intérpretes consiguen dar a sus personajes la dosis necesaria de espontaneidad para resultar convincentes. Sin duda, logran transmitir al público toda la tensión y la angustia soportada por los astronautas del Nostromo. John Hurt, Ian Holm o Harry Dean Stanton cada vez que salen en pantalla demuestran una implicación total con sus personajes. Parecen haber ejercido toda la vida de transportistas espaciales.

También los efectos especiales de la época, sorprenden por el excelente nivel que manifiestan. Sin ayudas digitales, el paso de los años apenas les han hecho perder un ápice de vistosidad y las criaturas consiguen todavía, horrorizar al más curtido de los espectadores. Muy especialmente nuestro amigo el polizón espacial, en cuyo interior se encontraba Bolaji Badelo. Con más de dos metros de altura y su extrema delgadez, le dio al Alien una apariencia espeluznante. Por otra parte, cabe destacar el gran trabajo en la generación de estructuras, en el planeta o en la misma nave espacial. El resultado sólo puede calificarse de excelente y crea una inmejorable sensación de realismo, que les llevó a conseguir el Oscar a los mejores efectos visuales.

En definitiva, Alien, el octavo pasajero, es una obra maestra irrepetible del cine de terror, de la cual han bebido realizadores de todo el mundo y ha servido de inspiración a productoras y cineastas a lo largo de los años. Destaca en todos sus apartados y el ritmo lento del montaje, incrementa una marcada sensación de agobio. Sin duda, una película de culto que ningún aficionado al cine fantástico debe dejar de ver.

Firma: Sergio Bosch.