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Medio Oficial

lunes, 14 de julio de 2014

Torment review


Título original: Torment

Año: 2013

Duración: 80 min.

País: Canadá

Director: Jordan Baker

Guión: Michael Foster, Thomas Pound

Música: Trevor Yuile

Fotografía: Boris Mojsovski

Reparto: Katharine Isabelle, Robin Dunne, Peter DaCunha, Stephen McHattie


Una familia terroríficamente unida.

Entretener ha de ser, en mi opinión, una de las premisas más importantes a la hora de plantearse realizar una película, aunque por desgracia todo vende, y los rollos más incomibles se han visto disfrazados de pseudo-intelectualidad para regocijo del público más casposo y snob.

Perdonarme este arranque un tanto agresivo, pero después de ver tanto material uno llega a la conclusión de que un producto merece la pena si te lo has pasado bien, y este es el caso de Torment, última incursión cinematográfica del curtido actor del medio televisivo Jordan Baker, autor entre otras de la controvertida Marsh en su faceta de director.

El matrimonio Morgan y su hijo de 7 años Liam, deciden pasar unas cortas vacaciones en una tranquila casa de campo. Lo que no esperaban es encontrarse con unos huéspedes que tienen aficiones un tanto extrañas.

Tras esta breve sinopsis, decir que méritos no le faltan a este film. Empezaré hablando de un cuidado diseño de la producción, obra del mismo Jordan, destila calidad en cada imagen, encontrando a faltar, eso sí, alguna que otra escena subidita de tono, creo que eso acabaría dando un toque más siniestro, ya que se quiere asemejar ligeramente a la celebérrima La Matanza de Texas, en lo que podría ser un homenaje aprovechando que se cumple en este 2014 su 40 aniversario, sobre todo en la representación de una familia un tanto loca.

Siguiendo con las cosas positivas, destacar las interpretaciones. Katherine Isabelle, vieja conocida por cintas como American Mary (review) de las tenebrosas directoras Jen y Sylvia Soska. No obstante aquí cambia de registro e interpreta a la heroína que todo buen slasher ha de tener. Cumple sobradamente y abandona, quizás ya sea por la edad, los papeles demasiado juveniles que le había tocado representar. El resto cumple sobradamente con su cometido. No quiero acabar este apartado sin dejar de nombrar a Stephen McHattie, incombustible actor canadiense que deja su sello profesional tamizado como siempre de un sano cinismo, del cual tenemos innumerables ejemplos entre los cuales destacaría la excelente y curiosa Pontypool (review) de Bruce McDonald.

Sigamos con las cosas buenas. La música por ejemplo, obra de Trevor Yuile. Y ¿cómo no?, la fotografía a cargo de Boris Mojsovski, magnifica por su tamiz oscuro y un tanto ochentero.

Supongo que estaréis esperando que hable de algo negativo, y esto es el guión, cuyos autores son Michael Foster y Thomas Pound, no por la historia, que aunque no sea muy original cumple sobradamente con lo que un amante del cine de terror busca, sino por la forma un tanto brusca de terminar todo. Es en una de las pocas ocasiones en la que encontramos a faltar algo de metraje, los 80 minutos escasos no permiten degustar completamente este film, ya que vienen precedidos de un ritmo muy correcto en las primeras tres cuartas partes, y que con motivo de hacer trepidante esa parte final, adolece de una coherencia que esperábamos desde el principio. Una lástima.

De vosotros depende sospesar que pesa más, por mi parte me decanto más por la parte positiva. Si su objetivo inicial era el de que el espectador pasará un buen rato, lo consiguen, cosa que espero haya conseguido yo al hablaros de esta película.

Firma: Josep M. Luzán.