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jueves, 17 de julio de 2014

A Measure of the Sin review


Título original: A Measure of the Sin

Año: 2013

Duración: 76 min.

País: Estados Unidos

Director: Jeff Wedding

Guión: Kristy Nielsen, Jeff Wedding

Música: J. Alan Morant

Fotografía: Jeff Wedding

Reparto: Katie Groshong, Starina Johnson, Stephen Jackson, Dale Rainey


Arriesgada propuesta. Terror experimental.

Esta película bien se puede definir como una apuesta rara y personal de su director, un ejemplo de ello es su formato, rodada en 16mm, poco habitual en los tiempos que corren. Nada más empezar nos damos cuenta que no es la típica historia de terror. Estamos ante un film narrado casi en su totalidad. El terror que se nos propone es opresivo pero a la vez sutil. Hay que pararse a pensar dos segundos en su protagonista, en su situación y en el berenjenal donde acaba de meterse.

Meredith tuvo una infancia dura, pero después de todo era una niña y podía sobrellevarlo todo lo que se le vinera encima. Con la edad y la pérdida de su madre, pierde el rumbo y termina en una casa junto a otras mujeres. De todas ellas se ocupa un misterioso hombre, las domina, las controla y no deja nada de sus vidas al azar. Meredith se da cuenta que se ha ido del infierno para caer en las brasas y decide poner punto y final a su actual situación.

Personalmente hay dos puntos que llamaron severamente mi atención en esta cinta. El primero es la fotografía de Jeff Wedding, que resulta ser propio director de la cinta y que también se encarga de la edición, la fotografía y parte del guión. Y como segundo punto destacar la música, obra de J. Alan Morant. La unión de estos dos elementos, una fotografía muy granulada, con constantes primeros planos y cuidada al milímetro, junto a una música que acompaña las escenas a la perfección y que en muchos casos, simplemente nos busca transmitir hechos, sensaciones o momentos sin mediar ninguna palabra, hacen de A Measure of the Sin una pieza única, rara y muy atrayente. Es por ello que lo convierte en un producto tan personal e intimo, y por lo cual sin duda no es apta para todos los paladares. Si buscas cine algo más clásico, sin pretensiones, o simplemente algo convencional, creo que esta no va a ser tu película.

Las interpretaciones convincentes, aunque sin duda alguna debemos destacar a Katie Groshong, en el papel de Meredith nos regala algunos momentos realmente desgarradores.

Es por estas cosas y muchas otras que A Measure of the Sin no es una película diseñada para el gran público. Pero no tengas duda que si te gusta el cine de terror experimental, casi sensorial, vas a disfrutar como un enano. Tal vez conceptos como rara, personal o experimental hayan jugado en mi contra a la hora de simpatizar con ella. Pero si son términos con los que tú simpatizas, creo que es momento de darle una oportunidad a este título.

Antes de terminar recomendar que si estas pensando en verla, deja su trailer para el final. Tal vez te puedas llevar una idea algo equivocada viéndolo.

Firma: Omar Parra.